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Bajo el título que publico en esta entrada voy a incluir un artículo realizado por mi hermana, Elena, publicado en periódicos de Puertollano y que subraya el heroísmo de las primeras mujeres que trabajaban en artes o industrias habituales de los hombres, en este caso la situación de las mujeres que trabajaban en la mina. No creo mucho en las luchas de genero y en la necesidad de diferenciar al hombre y la mujer en la política, ni en estas fiestas generalistas, pero sería de necios no celebrar hechos como la igualdad de hombre y mujer en el trabajo y lo que conlleva en la creación de nuestra sociedad.

“No había tenido la oportunidad de visitar el Museo de la Minería anteriormente, después de años fuera de mi ciudad natal. La vuelta al hogar y el paseo por los rincones de la ciudad, me hacen entender la importancia que tiene recuperar la memoria histórica, Puertollano una ciudad que no olvida su pasado minero, una ciudad industrial, esa es la lectura.

En estos días donde se conmemora el Día Internacional de la Mujer, en primera plana en todos los discurso resonantes aparecen tres palabras: mujer, igualdad, derechos…Uno de esos días de reencuentro caminé hasta el parque del Pozo Norte donde se ubica el Museo que conmemora años de esfuerzo, de crecimiento, de riqueza, de decadencia. Algo me llamó la atención de inmediato: al subir la primera planta, en una foto grupal; una minoría de mujeres trabajadoras; me quedé mirándolas y hoy me atrevo a hacer una lectura, que no deja de ser subjetiva: me fijé en la expresión de sus rostros, podía intuir su sacrificio, su lucha por la supervivencia; pero también un sesgo de tristeza y de incomprensión sostenida, llevada con resignación y elegancia. Quizá la dignidad que reporta el trabajo, tal como hoy la entendemos, para ellas no era suficiente para conseguir un status social respetado, “deseado”.

Estas Mujeres estaban marcadas, estigmatizadas, eran disidentes del discurso dominante patriarcal: profundamente moralista y sustentado por estructuras de género muy claras. Y esa era la realidad de su día a día. Salían de la casa, su “habitat natural” y caminaban no sé si con la cabeza algo inclinada a la mina en donde su labor era imprescindible para el buen funcionamiento de esta. Su trabajo no era menor, no hay constancia de que bajaran a la mina, estoy segura que alguna lo intentó, pero no lo he podido probar, sabemos que en el exterior realizaban una labor fundamental para el resto de trabajadores y para la producción: muleras, cribadoras (en los talleres de selección: se encargaban de retirar la piedra estéril que se colaba entre el carbón al ser extraído), lavanderas, repartidoras de alimento, etc. Un trabajo que, aunque necesario, no les reportaba la dignidad, incontestable como personas y como ciudadanas.

Mujeres en su mayoría viudas, solteras, que probablemente, no por vocación, tuvieron que salir de sus casas a un lugar desconocido, la mina, ¡y no las educaron para eso!. Ahora tendrían que reinventarse en un terreno hostil, que no se reducía a su ámbito de trabajo; fuera de él eran miradas con lupa, criticadas, olvidadas por herejes. Desde aquí, ahora en el siglo XXI cuando las recordamos, nace la profunda admiración y, escarbando, para un mejor entendimiento en la memoria de otras personas que convivieron en esa realidad, llegamos, ahora sí, a una misma conclusión: hoy son heroínas, nuestro ejemplo, el espejo en el que mirarnos.

Ahora la mujer tiene derecho a tener derechos, estamos en lo más alto del podium y caminamos hacia el empoderamiento en todos los ámbitos de la sociedad. Allí en la mina para ellas la meta era la subsistencia, el sufrir el aislamiento social nunca fue lo suficientemente fuerte como para dejar de ser lo que eran: mineras, para ellas su única elección.”

Autora: Elena Sánchez – Historiadora

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9 pensamientos en “Mujeres en la mina: un paso más para la igualdad

  1. Lo cierto es que el artículo es bastante interesante, mucho más en su realidad que en su fondo.La realidad de la mujer trabajadora en la mineria, el proceso evolutibo y la superación social, se encuentran perfectamente retratados, encuadrados en euna narracion concisa y sin artilugios.El problema llega al leer entre lineas y comenzar a vislumbrar el fondo del articulo.Supongo que una mujer no puede escribir algo asi sin dejarse llevar por el feminismo, aunque el propio feminismo en una involución sobre la esencia del artículo.Al final, deja entreveer un asomo de radicalidad que le hace un flaco favor al texto.En mi tierra, la mujer siempre trabajo orgullosa el campo junto a sus hombres, y nadie puede decir que no se les reconociera su dignidad, a pesar de lo falócratas que pudieran resultar las comunidades de entonces.Si se introduce la hoja, en la ranura que existe entre los machismos y los feminismos, la grieta se hace más y más grande cada vez.Con esta pequeña reflexión, no quiero criticar el árticulo, unicamente poner en comun mi experiencia al leerlo.Ha resultado interesante.

  2. La verdad que la radicalidad de la escritora no esboza la realidad del pasado por lo que hacer un homenaje a esas mujeres está hoy legitimado. Por otro lado, es totalmente una realidad en todos los aspectos de la vida que el enfrentamiento y choque entre los unos y los otros siempre hace más anchas las fronteras por muy injustas que estas sean.

  3. No voy a andarme con florituras en mi lenguaje como han hecho en los dos comentarios anteriores (lacantudo: “..más interesante en la realidad que en el fondo..”) (¿ehn??)He leído el artículo una vez, y lo he releído cuatro, y aún así no encuentro ese punto radical o feminista radical debería decir, que los dos comentarios anteriores le atribuyen.El artículo empieza narrando el reencuentro de la autora con su puertollano natal, la visión de una fotografía de mujeres mineras, y una lectura subjetiva, según se señala, de los rostros de esas mujeres.A continuación tan sólo pone palabras a un hecho que no creo que ninguna persona, joven o vieja, conservadora o progresista, hombre o mujer, sea capaz de contradecir : la vida de la mujer hace 100-150 años estaba considerada de manera muy distinta a la de ahora, y más la de una mujer trabajadora, y más aún si ese trabajo no era un trabajo “de mujeres”. Tampoco creo que nadie hoy en día pudiera negar que cuando antes una mujer se salía un poco del tiesto era tratada de bicho raro, criticada y estigmatizada. Y no lo digo sólo por los hombres de la época, hablo de la sociedad en general.El artículo habla del sufrimiento de esas mujeres, dentro y fuera de su trabajo y de cómo en la actualidad, gracias a lo que se han acercado en derechos hombres y mujeres (gracias a hechos como el tratado en el artículo precisamente), hoy podemos ver a esas mujeres mineras como lo que eran: personas valientes, personas luchando por una sociedad mejor.Total, que no consigo leer entre las líneas ni encontrar la radicalidad de la escritora.En cuanto a los comentarios, sin ánimo de ofender, son tan típico-tópicos que tengo que deciros lo que pienso.“Supongo que una mujer no puede escribir algo así sin dejarse llevar por el feminismo” es una afirmación tan necia como decir “Supongo que un hombre no puede comentar un artículo así sin dejarse llevar por el cavernícola retrógado que lleva dentro”.Lo del “..aunque el feminismo en una involución sobre la esencia del artículo..” no sé qué querrá decir, espero que lacantudo nos lo aclare, pero también espero que sea consciente que el artículo habla, como él muy bien dice, del proceso evolutivo y la superación social de la mujer trabajadora, y en este caso feminismo no es igual, para nada, a involución. En otros casos se podría discutir, pero creo que en este claramente no.Por otro lado, me gustaría que pepevigara nos explicase cómo se pueden estrechar las fronteras entre dos posiciones antagónicas, feminismo y machismo en este caso, si no es a través del choque y el enfrentamiento, entendidos éstos como la manera en que se hacen visibles las desigualdades y se encaran para construir un discurso nuevo integrador.pepevigara pasas de “celebrar hechos como la igualdad de hombre y mujer en el trabajo y lo que conlleva en la creación de nuestra sociedad” a tachar el artículo de radical. Si este artículo no esboza la realidad del pasado, te invito a reescribirlo para que podamos ver cuál era esa realidad…

  4. En ningún momento he querido tachar de radical el artículo. Otra cosa es que me permita llamar radical a la persona que lo escribe. Principlamente, como diría un profesor mio , porque radical viene de raiz, y Elena tiene raices al feminismo más profundo. Dos, el choque entre los que se piensan unos y son capaces de tildar a los otros, o viceversa. Si pensaramos que todos somos iguales, hombres y mujeres, no estariamos hablando sobre este tema, y reflexiono así debido a que Lacantudo lanza el enfrentamiento desde la visión del nosotros (los hombres) y el ellos (ellas las mujeres). En ningún momento el post surge de un único punto de vista igualitario. Las fronteras se acercan eliminando las diferencias. Creo que esto es un axioma pequeñeco.

  5. La verdad es que me daba la impresión que se juzgaba el artículo de radical más por la personalidad de la autora que por el contenido del artículo, y volviendo a él, que es lo que nos ha movido a escribir, no le encuentro esas pegas que lacantudo manifiesta, no lo encuentro ofensivo, ni revindicativo siquiera. Como diría aquel, “escribir, en nuestros días, se ha acercado infinitamente a su fuente. Es decir, a ese rumor inquietante que, en el fondo del lenguaje, anuncia, cuando uno acerca un poco el oído, contra qué se resguarda uno y al mismo tiempo a qué se dirige. Como la bestia de Kafka, el lenguaje escucha ahora en el fondo de su madriguera este rumor inevitable y creciente”, (M. Foucault).Es obvio que las fronteras se acercan eliminando las diferencias pepevigara, precisamente las fronteras existen porque existen las diferencias, y la eliminación de éstas supone por tanto la de aquellas. Creo que lo que entraña un poco de más dificultad y es mucho más interesante es saber cómo dejar de estar enfrente para ponerse al lado, no crees? Identificar y poner nombre a la diferencia ayuda a superarla, la sumisión sólo la enmascara.

  6. Voy a tratar de traducir todos los “unga unga” que llevo dentro, ya que, querido (o querida) pequeñeco, entramos en ese juego.
    He leido el artículo, me ha gustado y he escrito un comentario sobre el.
    Punto pelota.
    Parece que mi visión no te ha gustado, es más, te ha escocido un poco.
    Lo siento, pero así es como yo lo he interpretado y lamento que tu veas dicha interpretación como “necia”.
    La vida es diversidad, incluso en las opiniones.
    Amig@, hay que ser un poquito más tolerante.
    Unga.
    Besos y entended este comentario desde el sentido del humor.
    Conozco a elena, me cae bien y la respeto y espero que algún día se acerque a verme por la caverna.

  7. Yo no me considero un tio caspa y tampoco tengo porque disculparme por mi educación, que por cierto, ha sido excelente.
    Si hemos llegado al extremo de tener que DISCULPARNOS por ser como somos mal vamos.

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